PROYECTO ELEVACION ENRIQUE BARRIOS PDF

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Author:Voodoomuro Kigabar
Country:Belarus
Language:English (Spanish)
Genre:Software
Published (Last):1 December 2009
Pages:441
PDF File Size:9.32 Mb
ePub File Size:1.33 Mb
ISBN:139-5-77659-575-7
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I nstintivamente, Greg apag las luces de su automvil. Por el espejo retrovisor lateral pudo ver helicpteros acercndose, ras- treando la zona con potentes reflectores; tambin vehculos con balizas de flashes intermitentes all arriba, en la carretera. Algunos ya descendan por el sendero de tierra. Mir hacia atrs sacando la cabeza por la ventanilla y vio radio patrullas o algo semejante a punto de cruzar por encima el puente del arroyo.

Supo que el brazo fuerte del gobierno se haba hecho pre- sente con su ms sofisticado arsenal tecnolgico, y como eso sig- nificaba problemas, decidi perderse de vista cuanto antes.

Una dbil luna le permitira adivinar los lmites de aquel camino rural sin necesidad de encender las luces hasta que se encontrase lejos; el resto lo hara su propio conocimiento de la 21 TRIPA proyecto elevacion. Avanzara hasta el rancho de Mac Bain, le contara lo suce- dido y se quedara all, y despus, cuando llegase la autoridad, yo no he visto nada, naturalmente.

Justo cuando iba a poner en marcha su automvil vio algo que le hel la sangre: pegado a su ventanilla derecha estaba observndole el ser ms espantoso del mundo.

No quiso mirar ms e intent salir huyendo, pero una punzada en el pecho le indic que si lo haca estara cometiendo alguna especie de sacri- legio. Hizo un esfuerzo supremo y volvi a mirar hacia la apari- cin. Observ petrificado esos impresionantes ojos que parecan irradiar una angustiosa luz. Las radio patrullas y helicpteros se acercaban cada vez ms; fue entonces cuando comprendi que aquella criatura le peda ayuda desde lo ms profundo de su alma.

Tambin pudo imaginar que si l no se la prestaba, el des- tino de aquel infeliz ser no iba a resultar nada placentero. La desesperacin con la que le peda socorro a travs de esa muda pero elocuente mirada le indic que el dueo de esos ojos llenos de agobio tena sentimientos, y tambin una historia, una fami- lia seguramente; extraa y lejana tal vez, pero seran sus seres amados a fin de cuentas, y a Greg jams le gust jugar el papel de canalla en la vida.

No le cupo la menor duda de estar ante una entidad de otro mundo, pero al mismo tiempo se le hizo claro algo que antes l no saba. Si ves sufrir a un oso pens, a un tigre o a cualquier bicho, algo te duele a ti mismo.

Ahora comprendo que si el bicho es de ms lejos, tambin te duele. Muy extraterrestre ser, pero en el fondo, no es ms que un ser parecido a m mismo, con idnticos temores y ganas de seguir viviendo.

Los helicpteros y patrullas estaban casi encima ya. En esos ojos rasgados vio Joe el mayor clamor de misericordia de toda su vida. Como ningn compaero le miraba, y arriesgndose a una inesperada reaccin agresiva de parte del muchacho, experto en artes marciales con toda seguridad, puso entre sus manos su propia cantimplora y le orden alejarse, exponindose tambin a ser fusilado por traicin a la patria.

Pero no pudo hacer otra cosa. Su amigo Joe era as. Alguno le podra llamar traidor o cobarde, pero en su corazn, Greg saba que, desde un punto de vista ms elevado, era todo lo contrario. El viejo le relat la historia tantas veces, y de una forma tan vvida, que Greg la incorpor a su alma, a sus molculas, le pareca haberla experimentado l mismo. Sin ella, tal vez ahora no hubiera reconocido el clamor de piedad en esa criatura, extraa, pero a la vez cercana de alguna manera.

Igual que Joe antes, debi vencer su propio temor ante la posible reaccin hostil de su defendido, y tambin de las fuerzas de seguridad de su pas. La misma historia, pero en otro con- texto.

Extendi el brazo, quit el seguro y abri la puerta. El ser se introdujo velozmente, cerr y desfalleci sobre el asiento. Greg comprendi que estaba herido y dbil, y se sinti ms tran- quilo. Puso en marcha el automvil, felicitndose por haber ele- gido uno de color azul oscuro en lugar de blanco cuando lo compr.

TRIPA proyecto elevacion. Su desvanecido pasajero respiraba de forma agnica. Greg se sinti impotente; hubiera deseado ser mdico para socorrer- lo, y de pronto vio que pensar eso era una idiotez, porque los mdicos slo conocen modelos humanos, terrestres O no sera tan diferente despus de todo? Cuando lleg frente a la entrada del rancho de Mac Bain, se puso en la realidad, all se le hizo claro que su protegido no estara a salvo en la casa de aquel campesino tosco y lleno de temores y supersticiones, y tan defensor de su patria que en aquel ser desfalleciente slo iba a ver una amenaza a su nacin.

Llamara a la polica en primer lugar, si es que antes no liquida- ba l mismo a su defendido con su rifle. Decidi continuar avanzando hacia el norte hasta llegar a la ruta interestatal Luego emprendera la marcha hacia el este, y un poco antes de Denver saldra hacia el sur para alcanzar la y llegar a su cabaa. Ms adelante consider que ahora que estaba suficiente- mente lejos podra encender las luces del automvil.

Cuando iba a hacerlo divis las balizas de varias patrullas acercndose all adelante. No lo pens dos veces, sac el vehculo del camino y lo ocult entre unos matorrales. No necesit frenar, porque una invisible roca o mun de rbol detuvo su marcha, pero tambin rompi su faro delantero derecho y aboll seriamente el vehculo. Las patrullas pasaron veloces dejando una nube de polvo y se perdieron en la distancia. Rog a la vida que el pequeo choque no hubiese roto el radiador o causado algn problema en el tren delantero.

En- cendi el motor. Todo andaba aparentemente bien. Retrocedi hasta el camino, hizo las maniobras necesarias para retomar su rumbo y el automvil respondi con normalidad. Se relaj. Divis la llegada de unos aviones que comenzaron a sobre- volar la zona. Supo que podran detectarlo con sus instrumentos de avanzada, pero l no poda hacer nada al respecto. Hubiera pensado que un ser de otro mundo tendra que oler de manera desagradable para un olfato terrestre, pero su desvanecido husped ms bien pareca perfumar su vehculo con un aroma bastante grato, aunque indefinible.

No poda obser- varlo porque estaba demasiado oscuro y porque adems tena que ir pendiente de la apenas perceptible ruta, pero cuando la luna obsequiaba alguna claridad y el camino lo permita, le echa- ba un vistazo.

As pudo adivinar que careca de pelo. Tena con- textura delgada y un tamao menor al suyo propio. La mano izquierda, cerca de la palanca de cambios, le pareci perfecta- mente humana y bien formada, aunque ms pequea y fina, casi como la de un adolescente. Consider que debera palparlo para asegurarse de que no portase armas u objetos contundentes.

Puso la mano tmida- mente sobre el costado izquierdo del aliengena, a la altura de lo que sera el bolsillo del pantaln. Al sentir aquella carne tibia, turgente, suave e inesperadamente curvilnea, experiment algo que no se esperaba y retir la mano de inmediato. Casi pierde el control del automvil. Se maldijo a s mismo. Jams en la vida haba tenido nin- guna clase de impulso o fantasa fuera de lo comn en aquel terreno, y ahora se le cruz esa extraa sensacin Cuando consideraba seriamente la idea de suicidarse, por anormal, sinti la fuerza de una mirada.

Entonces escuch algo que no se esperaba: Gra Se le eriz el cabello, se sali del camino y tuvo que frenar. Esta vez fue el extraterrestre quien puso con afecto su mano sobre el brazo de Greg. El contacto con aquella carne tibia le produjo una sensacin inslita, como si un torrente de energa efervescente le recorriera todo el cuerpo, como un cosquilleo elctrico en la sangre. Retir el brazo indignado consigo mismo. Ahora, al escuchar con ms claridad aquella fina, aunque dbil voz, tuvo la impresin de que su pasajero no era un varn, sino una hembra.

Sin echar a andar an el automvil, y pensando que el extraterrestre hablara slo rudimentos de ingls, utiliz la for- ma de expresarse que empleaba para dirigirse a los trabajadores mexicanos de la zona: Este mundo Hombre, mujer. Yo, hombre. Mundo tuyo sexos cuntos? El aliengena comprendi de inmediato y respondi: En mi mundo Greg suspir con alivio.

Su masculinidad estaba inclume, pero no as su integridad sexual, gracias a su recin descubierta desviacin, su alienofilia. Ech a andar el automvil sumido en una vorgine de pen- samientos y sentimientos encontrados.

Despus le pregunt: T estar herida? Estoy reponindome El hombre se sinti mucho mejor, pero no le era fcil habi- tuarse a la idea de que alguien que vena de otro mundo com- prendiese y hablase tan bien su idioma, y con un perfecto acen- to norteamericano adems. Venan otros Venan otras Yo vena sola Muchas gracias por La agradecida emocin en la voz de la extraa pasajera hizo a Greg preferir tomarse un poco a broma el asunto.

No es nada. Siempre llevo a quienes me piden un auto- estop Ella profiri un dbil sonido. Pens unos instantes y enseguida se atrevi a preguntar: Te hizo gracia lo que dije o fue idea ma? Qued confundido. Humor y extraterrestres eran dos cosas que en su mente haban sido siempre incompatibles.

Ustedes tienen sentido Ella recuperaba el nimo. Se sinti mucho ms en confianza y se entreg a esa corriente de simpata mutua que comenzaba a envolverlos. Avanzaron un trecho en silencio. Que guar- de fuerzas para reponerse, pens. Mucho ms adelante, ella dijo: Tuve mucha suerte de encontrarme con un hombre bue- no Esper que sus emociones estuviesen en su lugar, es decir, bajo control, y manifest: Ni tan bueno ni tan valeroso.

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