CUADERNOS DE LA CARCEL GRAMSCI PDF

Nociones enciclopedicas. El gallito rojo. Del frances te coq 8 rouge, termino que debe ser de origen campesino e indica el incendio provocado por razones politicas en las luchas de facciones y en las jacqueries. Podria recordarse la Hamada tactic a del fosforo predicada por Michelino Bianchi y Umberto Pasella en las zonas rurales emilianas durante el predominio sindicalista hacia

Author:Dubar Vubar
Country:Cape Verde
Language:English (Spanish)
Genre:History
Published (Last):26 July 2007
Pages:163
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Avena , Mxico 13, D. Descripcin de los cuadernos Historia de los grupos sociales subalternos Cuaderno 26 XH Temas de cultura. Por lo general, las controversias interpretativas originadas por la obra gramsciana prefieren prescindir de este aspecto. Se tiende a considerar esta gnesis como un simple hecho, una circunstancia externa, esto es, algo a lo que no debe darse un peso excesivo en la evaluacin de la importancia y del significado terico de la obra.

En tal actitud es posible reconocer un elemento positivo: el rechazo a reducir el valor de la obra gramsciana a los lmites de una dimensin heroico-sentimental de "testimonio de la poca", solamente susceptible de evocaciones conmemorativas. Sin embargo, no hay duda de que separar la trama de determinadas nociones tericas sobre el modo como aqulla se ha formado, nos expone ms fcilmente al riesgo de malinterpretarlo, y, en el caso de Gramsci, tal cosa ha sucedido ms de una vez.

Algo semejante, por lo dems, ha sucedido tambin con los juicios sobre el hombre Gramsci. La sombra de la leyenda ha acompaado siempre su actividad y su obra. Objeto de odios implacables y de sarcasmos despectivos por la forma como se entreg a la lucha poltica, poda suscitar por el mismo motivo una admiracin que a menudo desemboc en la hiprbole o en amplificaciones deformantes.

Editori Riuniti-Instituto Gramsci, Roma, , pp. No puede decirse que aquella imagen fuese falsa, sin ninguna relacin con la realidad. Cierto es que no erati m. En , antes an de que se efectuara el proceso del Tribunal Especial, Togliatti escriba en Lo Stato Operaio, la revista del Partido Comunista Italiano publcacJa en la emigracin, su primer artculo sobre Gramsci, "un dirigente de la clase obrera".

Quien la escriba y sepa captar, por encima de los sucesos polticos y administrativos particulares, la gran lnea de su formacin histrica como vanguardia de la clase obrera, tendr que dar a Antonio Gramsci el lugar de honor". En una carta del 16 de febrero de escrita para confortar a su cuada preocupada pot su suerte encontramos estas anotaciones divertidas: "Yo no soy conocido fuera de un crculo bastante restringido, por ello mi nombre es deformado de todas las formas ms inverosmiles: Gramasci Granusci, Grmisci, Granisci, Gramasci, hasta Garamscon, con todos los intermedios ms extraos".

En la crcel de Palermo, durante un "trnsito", un crata ultraindividualista, que rechazaba cualquier nombre que no fuese "el iiico" "soy el nico y basta" lo presenta a otro detenido: "Me present.

Curiosos de saber lo que suceda afuera, nos aproximamos. A decir verdad nadie saba quin 2r3 Gramsci, era uno cualquiera". Pero luego no renunci a exhibirle su variopinta cultura de autodidacta, y en cierto punto comenz a llamarle "maestro". Indirectamente tambin Gramsci contribuy, sin quererlo, a determinar estos lmites, con su negativa, por ejemplo, a autorizar la publicacin de sus artculos periodsticos, aparecidos en su mayor parte annimos en el Grido del Popolo y en el Avanti!

Las razones de moralidad cultural con que Gramsci justific esta negativa hablando de escritos del da, que deban morir "despus de cada da" tal vez no lo dicen todo. Ciertamente, ayuda ms a comprender el carcter del hombre que influy profundamente, si no andamos errados, en el carcter de su obra aquel esfuerzo continuo de construccin de s mismo que es la caracterstica ms original e inconfundible de su personalidad tal como se revela en los Cuadernos y en las Cartas de la crcel.

En esta fatigosa construccin de s mismo Gramsci no vio nunca la misin de un "gigante", sino ms bien el simple deber de un "hombre medio". Que es necesario proponerse hacer slo lo que se sabe y se puede hacer y seguir el propio camino. Mi posicin moral es ptima: unos me creen un satans, oros me creen casi un santo.

Yo no quiero liacer el papel ni de mrtir ni de hroe. Creo ser simplemente un hombre medio, que tiene sus convicciones profundas, y que no las cambia por nada en el inundo.

Gramsci inicia la redaccin de los Cuadernos, en la crcel de Turi, el 8 de febrero de , exactamente dos aos y tres meses despus del arresto 8 de noviembre de La lentitud de esta gestacin depende slo en parte de condiciones externas. Prisionero de aquel rgimen en el que el marxismo se ha convertido en un delito, l sabe que debe estar preparado para todo: incluso para "desaparecer como una piedra en el ocano" sta es la primera impresin que recibe cuando en la crcel romana de Regma Coeli cree, errneamene, haber sido destinado a la deportacin en Somalia.

En Ustica, cuando solicita, y obtiene, la fraternal ayuda de su amigo Piero Sraffa para un suministro regular de libros y revistas, es en esto, sobre todo, en lo que piensa. Leer y estudiar para ocupar el tiempo en forma til, para defenderse de la degradacin intelectual y moral a que somete la vida carcelaria, sigue apareciendo an como una exigencia vital, pero a condicin de que sta encuentre un objetivo superior, en un resultado perseguido por s mismo, y no slo como medio instrumental para sobrevivir fsicamente.

Entre el estudio como razn de vida y el estudio como medio de supervivencia se detennina una tensin que no es fcil resolver en trminos de equilibrio. Oe esta tensin surgi la primera idea de los futuros Cuadernos. La idea, ligada a un primer programa de trabajo, es expuesta en la " Gramsci.

Lettere del carcere, cit. En cuanto a leer, lee mucho "ms de un volumen al da, adems de los peridicos". En suma, querra, segn un plan prestablecido, ocuparme intensa y sistemticamente de algn tema que me absorbiese y centralizase mi vida interior". Sigue el esbozo de un "plan" articulado en cuatro puntos, el primero de los cuales parece ciertamente el ms significativo y ser determinante para el desarroUo del trabajo concreto de los Cuadernos: "una investigacin sobre la fonnacin del espritu pblico en Italia durante el siglo pasado", o sea "sobre los intelectuales italianos, sus orgenes, sus agrupamientos segn las corrientes de la cultura, sus diversos modos de pensar, etctera, etctera".

Una seal de desinters poltico, una tentacin metafsica? En realidad, respecto a una interpretacin tan simplificadoia, Gramsci se haba apresurado preventivamente a subrayar la complejidad de la concepcin goethana del "fr ewig", pero tampoco puede pasarse por alto su inslita mencin de Pascoli, un autor tan poco afn a l, si se piensa que precisamente en una lrica pascoliana el significado de "para siempre" est ligado a la idea de la muerte.

No haba elegido el papel de mrtir o de hroe, y quera ser solamente, como ya vimos, "un hombre medio, que tiene sus convicciones profundas, y que no las cambia por nada en el mundo". Si para el primero, el canal de la conversacin oral y se sabe, por testimonios concordantes, la importancia que ste tena para Gramsci, que no era un orador de mtines , poda esforzarse por encontrar un sucedneo en la escasa correspondencia que le estaba peimitido mantener, para el segundo el problema de la transformacin se presentaba an ms complejo y difcil.

Era preciso escribir, no para un pblico imnediato, para lograr efectos inmediatos, sobre temas condicionados por circunstancias extemas inmediatas, sino para supuestos lectores imaginarios, sin saber si llegaran a encarnarse, y cundo, en lectores reales. La eleccin de los temas, y en primer lugar del "plan" de la investigacin, deba, por lo tanto, superar los lmites de lo inmediato, y solamente poda surgir de un esfuerzo de profundizacin terica de toda su experiencia de la centralizacin de su vida interior, segn la expresin del mismo Gramsci , Una idea bien clara que, sin embargo, an necesit, para pasar a la fase de reahzacin, un largo proceso preliminar.

Ya en el momento en que la idea es expuesta en la citada carta del 19 de marzo, Gramsci no oculta ciertos titubeos y parece interrogarse acerca de la validez de su proyecto. El hecho mismo de haber pensado en cuatro temas distintos provoca en l cierta perplejidad "ya esto es un indicio de que no logro recogerme" , pero luego subraya que en el fondo "para quien observe bien"- existe entre ellos cierta homogeneidad: "el espritu popular creativo en sus diversas fases y grados de desarrollo, est en la base de todos ellos en igual medida".

Aunque en distinta medida, todos estoshilos resultarn luego efectivamente entretejidos, junto con muchos otros, en la trama unitaria de los Cuadernos; pero en aquel primer proyecto las lneas del cuadro tenan forzosamente que aparecer inciertas, y para precisarlas era necesario an mucho trabajo, verificaciones y bsqueda interior.

Un trabajo tanto ms comprometido si se piensa en las dramticas experiencias histricas de que Gramsci fue partcipe durante esa ltima dcada, y que constituyen el fondo implcito de sus investigaciones, no tanto como su marco sino ms bien como su razn de ser fundamental: guerra y posguerra, desarrollo y crisis del movimiento obrero. Revolucirv de Octubre e Internacional Comunista, lucha de masas y crisis del Estado, nacimiento y ascenso del fascismo. En esta situacin la idea de una investigacin "desinteresada" y "fr ewig" tuvo que ser temporalmente archivada.

As, en una carta del 23 de mayo de comunica a Tania que se ha dedicado regularmente a algunos ejercicios fsicos cotidianos, que considera le benefician "incluso psicolgicamente" porque le distraen "especialmente de las lecturas demasiado insulsas y hechas slo para matar el tiempo": "un autntico estudio creo que me es imposible, por tantas razones, no slo psicolgicas, sino tambin tcnicas; me es nny difel abandonarme completamente a un tema o a una materia y hundirme slo en ella, tal com se hace cuando se estudia en serio, a fin de captar las relaciones posibles y conectarlas armnicamente".

Tambin han desaparecido casi todas las cartas expedidas por Gramsci, desde la crcel de Miln, a otros confinados de Ustica: solam,ente se han salvado algunas, dirigidas a Giuseppe Berti incluidas ahora en la edicin citada de IP-S Lettere dal carcere.

En definitiva, aclara: "estoy decidido a hacer del estudio de las lenguas mi ocupacin predominante". No slo porque, para un organismo como el de Gramsci, ningn medio habra resultado adecuado a su propsito ms all de un breve periodo de cautiverio, sino tambin porque en realidad Gramsci nunca lograra alejarse de aquel orden de pensamientos que le haban inspirado el proyecto inicial de un trabajo "fr ewig".

Ya en el mismo momento en que proclamaba su decisin de hacer del estudio de las lenguas su "ocupacin predominante", hablaba a continuacin de los libros de su "biblioteca permanente": "esto es, de los libros de mi propiedad, que releo continuamente y que trato de estudiar".

Cuando, por fin, esta tarea puede ser iniciada concretamente, en la soledad de una celda del reclusorio de Turi, muchas cosas han cambiado, y ciertamente no para mejor desde el punto de vista psicolgico. La perspectiva de nna larga detencin garantizada ya por la "sentencia" del Tribunal Especial podra aparecer abstractamente como una condicin propicia para un anlisis terico concebido "fr ewig"; pero mucho menos propicia para un detenido como Gramsci que no ha conseguido nunca habituarse en parte porque tampoco quera habituarse a las angustias y sufrimientos de la vida carcelaria.

Las Cartas nos demuestran cmo estos sufrimientos no se mitigaron, sino que se agravaron, hasta llegar a ser lacerantes, con el paso del tiempo que demola implacablemente las resistencias fisiolgicas de su organismo.

Los primeros avisos de esa progresiva demolicin los advirti pocos meses despus de su llegada a Tnri 13 Gramsci, Lettere dal carcere, cit.. Por lo dems, el mismo Gramsci confesar ms iarde que se le haba pasado este "deseo de estudiar idiomas": cfr.

Es en estas condiciones que por fin le llega el permiso para escribir en la celda. Eliminada as la imposibilidad tcnica que hasta aquel momento se haba opuesto a la realizacin de su proyecto, se trataba de superar las dificultades psicolgicas que el mismo Gramsci haba podido experimentar en los dos aos precedentes.

Desde la segunda mitad de el trabajo parece marchar en forma regular, y parece haberse alcanzado un relativo equilibrio entre el desarrollo del plan de trabajo de los Cuadernos y el uso del "medio teraputico" de los ejercicios de traduccin.

Ahora que podr escribir, me har un plan de estudio y yo mismo pedir los libros que necesite"; y pocos das despus, en la carta del 9 de febrera de "Te repito una vez ms que adviertas que no me manden ms libros nuevos.

A-hora que puedo escribir en la celda, tomar notas de los libros que me sirven y cada cierto tiempo las enviar a la Librera, Ahora que puedo tomar apuntes en un cuaderno, quiero leer segn un plan y profundizar determinados temas y no puedo "devorar" los libros.

Pienso que slo excepcionalmente, para algunos libros de actualidad, de los que no puedo conocer la existencia, se puede pasar por alto mi advertencia" ibid.

Ya escribo en la celda. Por ahora slo hago traducciones, para soltar la mano: entre tanto pongo orden en mis pensamientos" ibid.

Leo menos, pero trabajo ms" ibid. Aun excluyendo estos ltimos, el trabajo, como ahora se puede comprobar, se haba desarrollado en forma mucho ms amplia y analtica, con caractersticas de fragmentariedad que dejan entrever claramente, sin embargo, el trazo unitario de la investigacin. Respecto al plan original se nota una cierta desigualdad de desarrollo: algunos temas son solamente rozados, mientras que otros nuevos, que no se haban previsto explcitamente, fueron aadidos y desarrollados cot notable amplitud.

La metodologa de Gramsci siente la atraccin del "detalle" y no est dispuesta a renunciar a la exigencia de penetrarlo en su carga simblica o simplemente de anotarlo como premisa filolgica de las futuras investigaciones; pero al rasmo tiempo advierte el peligro de dispersin que se deriva de este mtodo de trabajo, y por lo mismo se esfuerza en concentrar S atencin en los temas que ms adecuados le parecen para anudar y englobar a todos los dems.

En una carta del 17 de noviembre de , escribe: Me he fijado unos tres o cuatro temas principales, uno de los cuales es el de la funcin cosmopolita que han tenido los intelectuales italianos hasta el siglo xviii, que luego se dividen en tantas secciones: el Renacimiento y Maquiavelo, etctera.

Si tuviese la posibilidad de consultar el material necesario, creo que se podra hacer un libro verdaderamente interesante [.. Entretanto escribo notas, incluso porque la lectura de lo relativamente poco que tengo me hace recordar las viejas lecturas del pasado.

Ja carta a Tania del i 7 de agosto de "a la una de la maana del 3 de agosto, precisamente hace 15 das, tuve de repenie un vmito de sangre. N o se trat de una autntica hemorragia continuada, de un flujo irresistible como he odo describir de otros: senta nn gorgoteo al respirar como cuando se tiene catarro, segua un golpe de tos y la boca se llenaba de sangre [. Gramsci intenta de todos modos en esta carta no alarmar demasiado a su cuada, y habla de "indisposicin" asegurando que "no hay nada de preocupante".

No podra comprenderse de otra manera la riqueza de contenidos que se encuentra ya en los primeros siete cuadernos escritos entre y agosto de En tal periodo no faltaron momentos que agravaron la amargura de Gramsci, y acrecentaron el penoso sentimiento de soledad que lo afectaba profundamente.

En el mes de junio de recibe la visita de su hermano Gennaro, aquella visita que determina "un verdadero zig-zag" de sus pensamientos. Gramsci no est convencido, evidentemente, de que todo marche por el mejor camino, y algunos meses despus, en noviembre, inicia una serie de conversaciones y debates polticos con el grupo de compaeros de partido a los que tiene forma de ver durante el "paseo". Pero sus posiciones provocan vivaces reacciones en la mayora de los compaeros, y l prefiere truncar la discusin para evitar que degenere, en la clausura de la vida carcelaria, en una mezquina disputa fraccionista.

Una nueva fase del trabajo de los Cuadernos tiene principio despus de la crisis del 3 de agosto de El episodio lia sido reconstruido con algunos detalles, obtenidos del testimonio de Gennaro Gramsci, por Giuseppe Fiori, Vida de Antonio Gramsci. Pennsula, Barcelona, , pp. Esto no quiere decir que pierda completamente el tiempo, pero el hecho es que ya no tengo grandes curiosidades en detemimadas direcciones generales, al menos por ahora. Su salud precisara ahora reposo absoluto y curas adecuadas, cosas imposibles en su situacin; pero tampoco es posible pensar en ningn tipo de trabajo que sirva todava como medio teraputico.

As pues, abandona los ejercicios de traduccin y se concentra por el contrario en el esfuerzo de profundizar la ravestigacin y de reestructurarla en una nueva serie de cuadernos. El plaa de trabajo es reformulado bajo el ttulo general de Note sparse e appunti per una storia degli intellettuali italiani [Notas varias y apuntas para una histora de Jos ineJecuaJes italianos], y va acompaada por una Usta de "Grupos de temas", que luego servir a Gramsci para recoger y reelaborar en "cuadernos especiales", dedicados cada uno a un solo tema, notas dispersas en diversos cuadernos escritos anteriormente en forma miscelnea.

En esta segunda fase, que va desde fines de hasta fines de Cuadernos de notas miscelneas y "cuadernos especiales" se alternan en el trabajo de esta fase: Gramsci contina explorando el terreno de su investigacin, mientras se esfuerza al mismo tiempo por reordenar el material ya recogido reescribiendo en segunda redaccin notas ya esbozadas en los cuadernos precedentes.

Gramsci sinti todo el peso de su aislamiento, tanto mayor cuanto ms empeoraban sus condiciones de salud, que hacan cada vez menos segura la perspectiva de poder reanudar los "hilos rotos" de su vnculo con ei inundo. Algunos da. Son los momentos ms peligrosos y Gramsci es bien consciente de ello. Estos males fsicos van acompaados por autnticas tempestades psicolgicas, y Gramsci se pregunta framente si la prolongacin de estas condiciones no amenaza con sustraerlo a cualquier posibilidad de autocontrol racional: recurdese la insistencia con que se detiene en la fbula de los nufragos que se vuelven antropfagos, sin nunca antes haber sospechado semejante eventualidad en una carta a Tania y luego en un lcido pasaje de los Cuadernos.

Pero de tal modo logran en cierta medida tambin despersonalizarse, convertirse en experiencias ejemplares, dotadas de aquella "pedaggica universalidad y claridad" que adquieren los "hechos particulares" en las reflexiones recogidas bajo el ttulo general de Pasado y presente.

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Cuadernos de la carcel de Antonio Gramsci

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