ALEXANDRE KOJEVE LA DIALECTICA DEL AMO PDF

Hermanastro y ahijado del pintor Wassily Kandinsky. Lleg a Francia despus de la revolucin rusa; fue consejero econmico del gobierno francs en todas las instancias internacionales desde hasta su muerte. Entre sus obras: Idea de muerte en Hegel, La dialctica del amo y del esclavo en Hegel, lecciones sobre La fenomenologa del Espritu. Fukuyama retoma su lectura y su interpretacin postulando que el reconocimiento del individuo por los dems a la vez como igual y como superior es lo que hace al ser humano tal, y que ese reconocimiento se unlversaliza en la sociedad liberal moderna. El comentario est impreso en bastardilla entre corchetes.

Author:Gulrajas Dajar
Country:Zimbabwe
Language:English (Spanish)
Genre:Art
Published (Last):2 February 2008
Pages:332
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Hermanastro y ahijado del pintor Wassily Kandinsky. Lleg a Francia despus de la revolucin rusa; fue consejero econmico del gobierno francs en todas las instancias internacionales desde hasta su muerte. Entre sus obras: Idea de muerte en Hegel, La dialctica del amo y del esclavo en Hegel, lecciones sobre La fenomenologa del Espritu.

Fukuyama retoma su lectura y su interpretacin postulando que el reconocimiento del individuo por los dems a la vez como igual y como superior es lo que hace al ser humano tal, y que ese reconocimiento se unlversaliza en la sociedad liberal moderna. El comentario est impreso en bastardilla entre corchetes. Las palabras reunidas por guiones corresponden a un solo trmino alemn.

Es autoconsciente; consciente de su realidad y de su dignidad iiumana, y en esto difiere esencialmente del animal, que no supera el nivel del simple sentimiento de s. El hombre toma conciencia de s en el momento en que, por "primera vez", dice: "Yo". Comprender al hombre por la comprensin de su "origen", es comprender el origen del Yo revelado por la palabra. Por tanto, el anlisis del "pensamiento", de la "razn", del "entendimiento" etc.

El hombre que contempla es "absorbido" por lo que l contempla; el "sujeto cognoscente" se "pierde" en el objeto conocido. La contemplacin revela el objeto, y no el sujeto. Es el objeto, y no el sujeto el que se muestra a s mismo en y por - o mejor an - en tanto que acto de conocer.

El hombre "absorbido" por el objeto que contempla no puede ser "vuelto hacia s mismo" sino por un Deseo: por el deseo de comer, por ejemplo. Es el Deseo consciente de un ser el que constituye este ser en tanto que Yo y lo revela en tanto que tal y lo impulsa a decir: "Yo E s el Deseo el que transforma al Ser revelado a l mismo por l mismo en el conocimiento verdadero , en un "objeto" revelado a un "sujeto" por un sujeto diferente del objeto y "opuesto" a l.

Es en y por, o mejor an, en tanto que "su" Deseo que el hombre se constituye y se revela -a s mismo y a los otros- como un Yo, como el Yo esencialmente diferente del no-Yo y radicalmente opuesto a ste. El Yo humano es el Yo de un Deseo o del Deseo. El ser mismo del hombre, el ser autoconsciente, implica pues y presupone el Deseo. IVIas si el Deseo animal es la condicin necesaria de la Autoconciencia, no es la condicin suficiente de ella.

Por sislo ese Deseo no constituye ms que el Sentimiento de s. Al contrario del conocimiento que mantiene al hombre en una quietud pasiva, el Deseo lo torna in-quieto y lo empuja a la accin.

Nacida del Deseo, la accin tiende a satisfacerlo, y slo puede hacerlo por la "negacin", la destruccin o por lo menos la transformacin del objeto deseado para satisfacer el hambre, por ejemplo, es necesario destruir o, en todo caso, transformar el alimento.

As toda accin es "negatriz". Lejos de dejar lo dado tal como es, la accin lo destruye si no en su ser, por lo menos en su forma dada. Y toda "negatividad-negatriz" por relacin a lo dado es necesariamente activa. Mas la accin negatriz no es puramente destructivo. Porque si la accin que nace del Deseo destruye una realidad objetiva para satisfacerlo, crea en su lugar, en y por esta destruccin misma, una realidad subjetiva. El ser que come, por ejemplo, crea y mantiene su propia realidad por la supresin de una realidad otra que la suya, por la transformacin de una realidad otra en realidad suya, por la "asimilacin", la "interiorizacin" de una realidad "extraa", "exterior".

De manera general, el Yo del Deseo es un vaco que no recibe un contenido positivo real sino por la accin negatriz que satisface el Deseo al destruir, transformar y "asimilar" el no-Yo deseado. Y el contenido positivo del Yo, constituido por la negacin, es una funcin del contenido positivo del no-Yo negado. Si en consecuencia el Deseo conduce sobre un no-Yo "natural", el Yo ser "natural" tambin.

El Yo creado por la satisfaccin activa de tal Deseo tendr la misma naturaleza que las cosas sobre las cuales lleva ese Deseo: ser un Yo "cosificado", un Yo solamente viviente, un Yo animal.

Y ese Yo natural, funcin de un objeto natural, no podr revelarse a l mismo y a los otros sino en tanto que Sentimiento de s No llegar jams a la Autoconciencia. Para que haya Autoconciencia es necesario que el Deseo se fije sobre un objeto no-natural, sobre alguna cosa que supere la realidad dada. Mas la nica cosa que supera eso real dado es el Deseo mismo. Porque el Deseo tomado en tanto que Deseo, es decir, antes de su satisfaccin, slo es en efecto una nada revelada, un vaco irreal.

El Deseo, por ser la rebelacin de un vaco, la presencia de la ausencia de una realidad, es esencialmente otra cosa que la cosa deseada, distinto de una cosa, de un ser real esttico y dado, pues se mantiene eternamente en la identidad consigo mismo. El Deseo que conduce hasta otro Deseo, tomado en tanto que Deseo, crear entonces por la accin negatriz y asimiladora que lo satisface, un Yo esencialmente otro que el "Yo" animal.

Ese Yo, que se "nutre" de Deseos, ser el mismo Deseo en su ser mismo, creado en y por la satisfaccin de su Deseo. Y puesto que el Deseo se realiza en tanto que accin negadora de lo dado, el ser mismo de ese Yo ser accin. Ese yo no ser, como el "Yo" animal, "identidad" o igualdad consigo mismo, sino "negatividad-negatriz". Dicho de otro modo, el ser mismo de ese Yo ser devenir y la forma universal de ese ser no ser espacio sino tiempo. Su permanencia en la existencia significar entonces para ese Yo: "no ser lo que es en tanto que ser esttico y dado, en tanto que ser natural, en tanto que "carcter innato" y, ser es decir, devenir lo que no es".

Ese Yo ser as su propia obra: ser en lo porvenir lo que l ha devenido por la negacin en el presente de aquello que ha sido en el pasado , pues esta negacin se efecta en vista de lo que devendr. En su ser mismo ese Yo es devenir intencional, evolucin querida, progreso consciente y voluntario.

Ese Yo es un individuo humano , libre frente a lo real dado e histrico con relacin a s mismo. Y es ese Yo y ese Yo solamente el que se revela a s mismo y a los otros en tanto que Autoconciencia.

El Deseo humano debe dirigirse sobre otro Deseo. Para que haya Deseo humano es indispensable que haya ante todo una pluralidad de Deseos animales. Dicho de otro modo, para que la Autoconciencia pueda nacer del Sentimiento de s, para que la realidad humana pueda constituirse en el interior de la realidad animal, es menester que esa realidad sea esencialmente mltiple.

El hombre no puede, en consecuencia, aparecer sobre la tierra sino en el seno de un rebao. Por eso la realidad humana slo puede ser social. Mas para que el rebao devenga una sociedad, la sola multiplicidad de Deseos no basta; es necesario an que los Deseos de cada uno de los miembros del rebao conduzcan -o puedan conducir - a los Deseos de los otros miembros. Si la realidad humana es una realidad social, la sociedad slo es humana en tanto que conjunto de Deseos que se desean mutuamente como Deseos.

El Deseo humano, o mejor, antropgeno, que constituye un individuo libre e histrico consciente de su individualidad, de su libertad, de su historia Y, finalmente, de su historicidad, el Deseo antropgeno difiere pues del Deseo animal que constituye un ser natural, slo viviente y que no tiene ms sentimiento que el de su vida por el hecho de que se objeto: es humano desear lo que desean los otros, porque lo desean.

As, un objeto totalmente intil desde el punto de vista biolgico tal como una condecoracin o la bandera del enemigo puede ser deseado porque es objeto de otros deseos. Tal Deseo slo es un Deseo humano, y la realidad humana en tanto que diferente de la realidad animal no se crea sino por la accin que satisface tales Deseos: la historia humana es la historia de los Deseos deseados. Al margen de esta diferencia esencial el Deseo humano es anlogo al humano tiende tambin a satisfacerse por una accin negadora, es asimiladora.

El hombre se "alimenta" de Deseos como el animal se alimenta humano, realizado por la satisfaccin activa de esos Deseos humanos, "alimento" como el cuerpo del animal lo es del suyo.

El Deseo decir transformadora y de cosas reales. Y el Yo es tanto funcin de su Para que el hombre sea verdaderamente humano, para que difiera esencial y realmente del animal, hace falta que su Deseo humano prevalezca efectivamente en l sobre su Deseo animal.

Pero todo Deseo es deseo de un valor. El valor supremo para un animal es su vida animal. Todos los Deseos del animal son en ltima instancia una funcin del deseo que tiene de conservar su vida. El Deseo humano debe superar ese deseo de conservacin. Dicho de otro modo, el hombre no se "considera" humano si no arriesga su vida animal en funcin de su Deseo humano.

Es en y por ese riesgo que la realidad humana se crea y se revela en tanto que realidad; es en y por ese riesgo que ella se "reconoce", es decir, se muestra; se verifica, efecta sus pruebas en tanto que esencialmente diferente de la realidad animal, natural. Y por eso hablar del "origen" de la Autoconciencia es necesariamente hablar del riesgo de la vida con miras a un fin esencialmente no vital.

El hombre se "reconoce" humano al arriesgar su vida para satisfacer su Deseo humano, es decir, su Deseo que se dirige sobre otro Deseo. Pero desear un Deseo es querer superponerse a s mismo al valor deseado en ese Deseo.

Porque sin esta sustitucin se deseara el valor, el objeto deseado y no el Deseo mismo. Desear el Deseo de otro es pues en ltima instancia desear que el valor que yo soy o que "represento" sea el valor deseado por ese otro: quiero que l "reconozca" mi valor como su valor; quiero que l me "reconozca" como un valor autnomo.

Dicho de otro modo, todo Deseo humano, antropgeno, generador de la Autoconciencia, de la realidad humana, se ejerce en funcin del deseo de "reconocimiento". Y el riesgo de la vida por el cual se "reconoce" la realidad humana es un riesgo en funcin de tal Deseo. Hablar del "origen" de la Autoconciencia implica por necesidad hablar de una lucha a muerte por el "reconocimiento".

Sin esa lucha a muerte hecha por puro prestigio, no habran existido Jams seres humanos sobre la tierra. En efecto, el ser humano no se constituye sino en funcin de un Deseo dirigido sobre otro Deseo, es decir, en conclusin de un deseo de reconocimiento. El ser humano no puede por tanto constituirse si por lo menos dos de esos Deseos no se enfrentan. Y puesto que cada uno de los dos seres dotados del mismo Deseo est dispuesto a llegar hasta el fin en la bsqueda de su satisfaccin, esto es, est presto a arriesgar su vida y por consiguiente a poner en peligro la del otro, con el objeto de hacerse "reconocer" por l, de imponerse al otro en tanto que valor supremo, su enfrentamiento no puede ser ms que una lucha a muerte.

Y es slo en y por tal lucha que se engendra la realidad humana, se constituye, se realiza y se revela a s misma en los otros. No se realiza pues y no se revela sino en tanto que realidad "reconocida". No obstante, si todos los hombres o, ms exactamente todos los seres en trance de devenir seres humanos se comportaran de la misma manera, la lucha debera culminar necesariamente con la muerte de uno de los adversarios, o de ambos a la vez.

No sera posible que uno cediera ante el otro, que abandonara la lucha antes de la muerte del otro, que "reconociera" al otro en lugar de hacerse "reconocer" por l.

Porque si as fuera, la, realizacin y la revelacin del ser humano sera imposible. Esto es evidente para el caso de la muerte de ambos adversarios, puesto que la realidad humana -siendo esencialmente Deseo y accin en funcin de Deseo- no puede nacer y mantenerse sino en el interior de una vida animal.

Pero la imposibilidad se presenta slo en el caso de la muerte de uno de los adversarios. Pues con l desaparece ese otro Deseo hacia el cual se dirige el Deseo para convertirse en Deseo humano. El sobreviviente, al no poder ser "reconocido" por el muerto, no puede realizarse y revelarse en su humanidad.

Para que el ser humano pueda realizarse y revelarse 3 en tanto que Autoconciencia no basta entonces que la realidad humana naciente sea mltiple. Es necesario an que esa multiplicidad, esa "sociedad", aplique dos comportamientos humanos o antropgenos esencialmente diferentes.

Para que la realidad humana pueda constituirse en tanto que realidad "reconocida" hace falta que ambos adversarios queden con vida despus de la lucha. Mas eso slo es posible a condicin de que ellos adopten comportamientos opuestos en esa lucha. Por actos de libertad irreductibles, es decir, imprevisibles o "fortuitos", deben constituirse en tanto que desiguales en y por esa misma lucha. Uno de ellos, sin estar de ningn modo "predestinado", debe tener miedo del otro, debe ceder al otro, debe negar el riesgo de su vida con miras a la satisfaccin de su Deseo de "reconocimiento".

Debe abandonar su deseo y satisfacer el deseo del otro: debe "reconocerlo" sin ser "reconocido" por l. Pero, "reconocer" as implica "reconocerlo" como Amo y reconocerse y hacerse reconocer como Esclavo del Amo. Dicho de otro modo, era un estado naciente, el hombre no es jams hombre simplemente. Es siempre, necesaria y esencialmente.

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Alexandre Kojève

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